Es Don Felipe, tiene 80 años de edad y es alumno de ingeniería de la BUAP

“Me voy a vencer el día que deje de existir”, advierte Felipe Espinosa Tecuapetla, el hombre que a sus 80 años de edad asiste a la BUAP para convertirse en ingeniero en Procesos y Gestión Industrial.

Todos los días, a veces desde la madrugada y con un jorongo para cubrirse del frío, emprende el viaje de más de una hora desde Puebla y hasta el Complejo Regional Centro de la BUAP ubicado en San José Chiapa.

Las arrugas en su rostro, su ropa sencilla y su costal al hombro lo pintan como lo que ha sido toda su vida, un trabajador dedicado, pero después de su lenta caminata para atravesar el campus, ingresar al aula, tomar su lugar y sacar su cuaderno o computadora portátil desde el fondo del mismo costal, revela su nueva ocupación: la de estudiante

En 2016 sorprendió a los poblanos presentando el examen de admisión, ganándose un lugar en la máxima casa de estudios y todavía, un año después, sigue siendo motivo de admiración y respeto, pues con sus 80 años a cuestas, ya cursa el tercer semestre de la Ingeniería en Procesos y Gestión Industrial.

Don Felipe es sano y fuerte, como pruebas están su buen estado de salud general que lo atribuye a su gusto por los tés de limón, lo mismo que su pierna derecha que, según dice, está negra e hinchada pero que salvó hace más de 10 años cuando después de un accidente, cuando los médicos prescribieron la amputación como único remedio.

Pero sobre todo, don Felipe es un hombre sumamente lúcido y pragmático que aplica toda su experiencia para vivir y aprender.

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